“Los maestros se presentan en todas las formas y con todo tipo de disfraces. Toda la ciencia del mundo no puede ayudar a nadie tanto como un ser humano que no tiene miedo de abrir su corazón a otro.” – Elisabeth Kübler-Ross
En el contexto actual, lleno de retos sociales y culturales, las personas mayores que necesitan cuidados profesionales de alto nivel son especialmente vulnerables. Ante esta realidad, muchos centros residenciales, como el Palauet de Sant Feliu, han apostado por el Modelo de Atención Centrada en la Persona (ACP), que pone a la persona en el centro de la atención y tiene en cuenta su historia, su individualidad y sus necesidades concretas.
De la atención uniforme a la atención personalizada
Antes, muchos modelos asistenciales se centraban en las enfermedades o las carencias, dejando de lado la singularidad de cada persona y provocando a menudo la pérdida de identidad. Hoy, los nuevos modelos valoran la biografía y el proyecto de vida de cada residente, promoviendo la dignidad, la autonomía y la calidad de vida. En el Palauet de Sant Feliu, estas directrices guían el día a día de los residentes, asegurando que cada decisión y actividad respete sus preferencias y necesidades. Según los expertos, estas son las claves para garantizar un envejecimiento digno:
La dignidad y la autonomía como ejes centrales
La dignidad es un valor intrínseco: todas las personas, independientemente de la edad o la salud, merecen respeto. La autonomía y la libertad son elementos esenciales de la dignidad y contribuyen directamente a la calidad de vida, permitiendo que los residentes puedan decidir sobre su vida y mantenerse independientes dentro de sus capacidades.
Calidad de vida y bienestar subjetivo
La calidad de vida no solo depende de factores objetivos como la salud, la vivienda o los ingresos. También depende de cómo percibimos y vivimos nuestra propia vida, lo que los expertos denominan bienestar subjetivo. Esto incluye:
Hacia una atención más humana y personal
Aplicar el Modelo ACP no es solo una cuestión de técnicas profesionales; implica también actitudes éticas y relaciones basadas en el respeto, la confianza y el cuidado de la individualidad de cada persona mayor. Centros como el Palauet de Sant Feliu demuestran que, cuando estos principios se ponen en práctica, los residentes disfrutan de una vida más plena, digna y feliz dentro de los entornos residenciales.
Paola Andrea Esquivel LindoEquipo de la Residencia y Centro de Día Palauet de Sant Feliu